Diciembre arrancó con una energía especial en Grupo Llopis. Había ganas de verse, de compartir y, sobre todo, de celebrar una historia que lleva cinco décadas creciendo con un mismo hilo conductor: las personas. Y claro… una fecha así pedía una Navidad distinta, abierta a quienes han formado parte del camino dentro y fuera de la empresa.
Lo que comenzó como una comida de Navidad terminó convirtiéndose en una jornada memorable, de esas que se guardan con cariño porque resumen quiénes somos: equipo, historia y familia.
Un acto institucional que tocó fibras sensibles
El día empezó con un momento que muchos recordarán durante mucho tiempo. Reconocimos a los compañeros que llevan 20, 30 y 40 años dejando huella en la empresa.

También celebramos a nuestros dos primeros jubilados y vivimos un instante especialmente emotivo al homenajear a nuestra fundadora, Dña. Rosario Barrera, cuyo legado sigue marcando nuestra forma de trabajar y mirar hacia adelante.

Y aquí viene uno de los detalles más bonitos: la familia Llopis —hermanos y nietos— también tuvo su espacio de reconocimiento. Una manera de agradecer el espíritu familiar que sigue siendo el corazón de una empresa que no ha dejado de avanzar.

Un almuerzo que reunió a generaciones
Tras el acto institucional, tocaba disfrutar. Y vaya si lo hicimos.

El espacio se llenó de sonrisas, conversaciones pendientes y ese ambiente que solo surge cuando la gente se siente en casa. Entre food trucks, aperitivos, música de zambomba y un DJ que puso a todo el mundo en movimiento, la jornada fluía con naturalidad. Los más pequeños también tuvieron su parte: actividades familiares que añadieron ese toque alegre que solo los niños saben dar.

Fue un encuentro donde cada detalle parecía pensado para reforzar algo que sentimos todos: Llopis es más que una empresa de servicios ambientales; es una familia que mira unida hacia el futuro.
50 años transformando residuos en oportunidades
En mitad de la celebración, no faltaron conversaciones sobre lo que nos mueve cada día. Porque sí, celebramos, pero también seguimos trabajando con la misma visión que impulsó nuestros primeros pasos: ofrecer un servicio eficiente, responsable y capaz de convertir residuos en recursos.
De aquella pequeña empresa familiar de transporte a un referente en soluciones ambientales han pasado muchas historias, mucho aprendizaje y, sobre todo, mucha gente que ha hecho posible lo que hoy somos. Y quizá ahí esté la clave: crecer sin perder la esencia.
Un día que resume quiénes somos
La jornada de Navidad volvió a recordarnos algo importante: el valor de una empresa se sostiene en su equipo, en sus raíces y en la forma en que afronta el futuro.
Por eso este encuentro no fue solo una celebración; fue una manera de mirarnos y reconocernos. De decir “estamos aquí, unidos, trabajando por un planeta mejor y construyendo una empresa que sigue creciendo contigo”.
Un diciembre que empieza así… promete.



