Cómo envasar y etiquetar residuos para su transporte: guía práctica 

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Cómo envasar y etiquetar residuos para su transporte: guía práctica 

Cómo envasar y etiquetar residuos para su transporte

Preparar correctamente los residuos antes de una recogida es esencial para evitar fugas, derrames, problemas durante la carga y riesgos para las personas o el medio ambiente. Y cuando hablamos de residuos peligrosos, el envasado y etiquetado adquieren todavía más relevancia.

¿Qué recipiente debemos utilizar? ¿Cómo hay que identificar el residuo? ¿Sirve cualquier bidón o Big Bag? ¿Qué sucede si el residuo contiene amianto?

Son dudas habituales entre empresas, talleres e industrias que generan residuos en su actividad. Aunque cada caso debe valorarse según las características del residuo, existen unas pautas básicas que ayudan a preparar correctamente su recogida y transporte.

Desde Llopis Servicios Ambientales, como entidad gestora autorizada de residuos, repasamos las principales.

El envase debe ser adecuado para cada residuo

El primer criterio parece evidente, pero es también uno de los más importantes: no todos los residuos pueden almacenarse y transportarse en el mismo tipo de recipiente.

Los residuos líquidos, como aceites, disolventes, taladrinas u otros productos químicos, necesitan envases estancos y compatibles con su composición.

Dependiendo del residuo y de la cantidad generada, pueden emplearse bidones de boca estrecha fabricados en polietileno de alta densidad (PEAD) o metal. Para volúmenes mayores se utilizan habitualmente GRG, conocidos también como IBC por su denominación en inglés. En ambos casos hablamos del mismo tipo de recipiente, que deberá ser adecuado para las características del residuo.

Antes de una recogida hay que comprobar el estado del recipiente, sus tapones, válvulas y juntas. También debe evitarse el sobrellenado, dejando espacio suficiente para posibles dilataciones del líquido.

Un pequeño defecto en un cierre puede convertirse en un problema importante durante la manipulación o el transporte.

¿Cómo se envasan los residuos sólidos y pastosos?

Los residuos sólidos, pastosos, lodos o materiales pulverulentos necesitan recipientes que eviten pérdidas de material y la dispersión de partículas.

Para muchos de estos residuos pueden utilizarse bidones de boca ancha con cierre de ballesta. Su apertura facilita la carga y el sistema de tapa y aro permite mantener el contenido correctamente cerrado.

En determinados residuos secos también pueden emplearse Big Bags o sacas homologadas, siempre que sean apropiados para las características del material.

Ojo con los polvos finos y las cenizas. En estos casos puede ser necesario incorporar una bolsa interior o liner correctamente cerrada para evitar emisiones durante la manipulación.

En cualquier caso, el residuo debe quedar completamente contenido y permitir el cierre seguro del envase.

Envasado de amianto y fibrocemento

Los residuos con amianto, entre ellos determinadas placas de fibrocemento o uralita, requieren unas precauciones especiales debido al riesgo asociado a la liberación e inhalación de fibras.

Las piezas deben manipularse procurando evitar roturas y acondicionarse de manera que el material quede completamente cerrado antes de su retirada.

Según las características del residuo pueden utilizarse sistemas de embalaje mediante plástico técnico resistente o Big Bags específicos para amianto, correctamente identificados y preparados para este tipo de material.

El criterio esencial es sencillo: no deben quedar partes expuestas que puedan favorecer la dispersión de fibras.

El amianto tampoco debe prepararse a granel ni dejarse sobre palés sin la protección correspondiente. Ante cualquier duda sobre su retirada o acondicionamiento, lo adecuado es consultar previamente con una empresa especializada.

Etiquetado y documentación de residuos peligrosos

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Elegir correctamente el recipiente es solo una parte del proceso. También hay que identificar y etiquetar los residuos antes de su recogida.

En el caso de los residuos peligrosos, el etiquetado debe permitir reconocer claramente qué contiene cada bidón, GRG, caja o saca. Entre la información necesaria se encuentra el código LER (Lista Europea de Residuos), acompañado del asterisco cuando corresponda a un residuo peligroso, así como los datos de la entidad productora o del centro de origen y la fecha correspondiente.

También deberán incorporarse las indicaciones y pictogramas de peligro que resulten aplicables en función de las características del residuo.

Cuando el residuo tenga, además, la consideración de mercancía peligrosa para su transporte por carretera, será necesario cumplir los requisitos establecidos por la normativa ADR. Y aquí conviene evitar improvisaciones: que un residuo sea peligroso no significa automáticamente que podamos determinar su clasificación ADR atendiendo únicamente a su código LER.

¿Qué documentación acompaña al residuo durante su traslado?

Además de estar correctamente envasado, identificado y etiquetado, el residuo debe contar con la documentación correspondiente a su traslado.

Uno de los documentos fundamentales es el Documento de Identificación (DI), en el que se recogen los datos relativos al residuo, su origen, destino, transportista y cantidad trasladada, entre otra información. Cuando el traslado esté sujeto a notificación previa, el DI estará vinculado a dicha notificación y deberá prepararse antes de que el residuo salga de las instalaciones del productor.

Una vez realizada la recogida, es importante conservar también los justificantes o albaranes de entrega que se generen durante la operación. Posteriormente, el gestor de destino deberá completar el Documento de Identificación con la cantidad efectivamente recibida y la aceptación o, en su caso, el rechazo del residuo.

Esta documentación permite mantener la trazabilidad del residuo desde el centro productor hasta la instalación de tratamiento y acreditar que su gestión se ha realizado a través de los canales correspondientes.

Paletización y preparación antes de la recogida

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Antes de que llegue el vehículo, también conviene revisar cómo se ha preparado la carga.

Los envases deben encontrarse en buen estado y limpios exteriormente, sin fugas ni restos de producto adheridos. Cuando los bultos se agrupen sobre palés, estos deben encontrarse en condiciones adecuadas y la carga debe quedar estable y correctamente fijada.

Flejes, film y otros sistemas de sujeción ayudan a evitar balanceos y desplazamientos durante las operaciones de carga y transporte.

Una comprobación previa del estado de los envases, cierres, etiquetas y paletización puede ahorrar bastantes incidencias.

¿Tienes dudas sobre cómo gestionar tus residuos?

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Cada residuo tiene unas características diferentes y puede requerir condiciones específicas de envasado, etiquetado, almacenamiento, recogida y transporte.

Por eso, si tu empresa genera residuos peligrosos o no tienes claro qué recipiente utilizar, cómo etiquetarlos o qué requisitos debes cumplir antes de una recogida, merece la pena consultarlo con un gestor autorizado de residuos una entidad gestora autorizada de residuos .

En Llopis Servicios Ambientales asesoramos a empresas e industrias sobre la correcta gestión de sus residuos y disponemos de soluciones de recogida, transporte, acondicionamiento y envases para diferentes necesidades.

¿Necesitas asesoramiento o tienes dudas sobre un residuo concreto? Contacta con Llopis Servicios Ambientales y nuestro equipo te ayudará a determinar la solución adecuada.

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